La diabetes es una enfermedad crónica causada por la incapacidad del páncreas de crear la suficiente cantidad de insulina que el cuerpo necesita, o en el caso de que sí la fabrique, la hace de una calidad inferior.

En este tipo de enfermedad se presentan principalmente altas concentraciones de glucosa en la sangre de manera constante o permanente.

La diabetes afecta aproximadamente a un 6% de la población mundial. Las posibilidades de contraerla aumentan en las personas mayores, por lo que la cantidad de afectados es de alrededor de un 15% en personas de más de setenta años.

Desde una perspectiva clínica, se hace cada vez más necesario concienciar a los pacientes para que puedan controlar la diabetes correctamente, debido a que esta puede desembocar en otras enfermedades igual o más graves que la propia diabetes.

Entre los problemas principales que pueden contraer los pacientes con diabetes se encuentran: enfermedades cardiovasculares, neurológicas, retinopatía o nefropatía.

La insulina es una hormona que tiene la función fundamental de transformar en energía los azúcares de los alimentos. Cuando el páncreas no logra segregar la cantidad suficiente o de buena calidad, causa un aumento desmedido del nivel de azúcar en sangre.

Hasta el siglo anterior no se había comprobado que el aumento del azúcar en sangre era la principal característica de un paciente con diabetes. Debido a esto, se llegó a la conclusión de que el páncreas tenía que crear una sustancia que fuera capaz de regular el metabolismo del azúcar.

Esta sustancia es la conocida insulina, descubierta en 1921 y gracias a la cual miles de pacientes con diabetes a nivel mundial logran llevar vidas prácticamente normales.

Primeros síntomas de la diabetes

Entre los primeros síntomas de la diabetes que hacen sospechar sobre la existencia de diabetes se destacan la sed y el hambre continúa, ganas de orinar, cansancio, piel reseca y las infecciones frecuentes.

Otras personas también presentan pérdida de peso, visión borrosa, se sienten enfermas, sufren de vómitos frecuentes o dolor de estómago.

En la diabetes tipo 1, los síntomas pueden hacerse notar rápidamente, incluso en unas pocas semanas. En contraposición, en la diabetes tipo 2 las afecciones progresan muy despacio, pudiendo pasar años, llegando a ser tan leves que pueden ser imperceptibles.

Algunos pacientes con diabetes tipo 2 ni siquiera tienen síntomas, mientras que otros solo se enteran que padecen la enfermedad cuando surgen otros problemas de salud relacionados con la diabetes, como visión borrosa o problemas cardiacos.

Tipos de diabetes

Hay dos tipos principales de diabetes: La Diabetes Mellitus tipo 1 y la Diabetes Mellitus tipo 2. Se diferencian entre ellas por las causas que las provocan, síntomas, características, tratamiento e incluso por la edad del paciente con diabetes.

También existe un tipo de diabetes ocasional, el cual es producido durante el embarazo y es conocida como diabetes estacional.

Diabetes tipo 1

A la pregunta qué es la diabetes tipo 1, podemos decir que suele aparecer frecuentemente entre jóvenes y niños, aunque también puede desarrollarse en adultos.

En este tipo de diabetes, el propio sistema inmunológico del paciente con diabetes causa la destrucción de las células beta del páncreas, lo que causa una deficiencia total de insulina.

No es posible prevenir la aparición de la diabetes tipo 1 y hasta el momento se desconocen los motivos que la provocan. Tiene la característica de ser crónica, debido a que desde el momento en que se manifiesta la enfermedad no desaparece y requiere de un tratamiento de por vida.

Los pacientes diagnosticados con diabetes tipo 1 tienen que administrarse inyecciones de insulina diariamente, o también estar conectados a una bomba de insulina para poder tener un control adecuado de los niveles de glucosa en sangre.

Existen dos tipos de diabetes mellitus tipo 1 conocidas:

Mediada por procesos inmunes

Es aquella causada por la destrucción autoinmune de las células del páncreas, siendo este el principal tipo de casos de diabetes tipo 1. Suele aparecer principalmente en niños y adolescentes de forma brusca.

Los pacientes con este tipo de diabetes suelen tener un peso normal o por debajo, aunque también puede aparecer en pacientes con obesidad.

Los afectados tienen tendencia a sufrir otro tipo de alteraciones del sistema inmunológico como: tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Addison, anemia perniciosa o vitíligo.

Idiopática

Este tipo solo aparecen en un pequeño porcentaje de pacientes de diabetes tipo 1, generalmente en aquellos de origen africano o asiático.

Tiene un importante factor hereditario y no se dan alteraciones en el sistema inmunológico. En los afectados, la necesidad de insulina puede aparecer y desaparecer repentinamente.

Diabetes tipo 2

Después de saber información sobre la diabetes tipo 1, seguramente te preguntes también qué es la diabetes tipo 2.

Esta puede afectar a individuos de cualquier edad. Sin embargo, suele desarrollarse frecuentemente en personas adultas y mayores. La obesidad y la carencia de una vida activa son, entre otros, algunos de los factores que pueden causar este tipo de diabetes.

La mayor parte de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen la capacidad de producir insulina, pero no en las cantidades requeridas por el cuerpo humano para un correcto funcionamiento.

En clara contraposición de la diabetes tipo 1, la tipo 2 se puede prevenir manteniendo unos buenos hábitos de alimentación y combinado con actividades físicas moderadas.

Existen 2 tipos de diabetes mellitus 2 conocidas:

No insulinodependiente

Generalmente empieza después de los 40 años, aunque también puede ocurrir en cualquier edad. Se caracteriza por la resistencia del cuerpo a la insulina, y habitualmente se la asocia al déficit relativo de esta sustancia.

Frecuentemente la sufren personas con obesidad, representando estos el 80% de pacientes con diabetes tipo 2.

El riesgo de ser afectado con esta enfermedad crece a medida que aumenta la edad, el peso o la falta de actividades físicas. Es muy frecuente en mujeres que sufrieron de diabetes gestacional, al igual que en aquellos afectados de hipertensión o de trastornos en el metabolismo de grasas.

Diabetes gestacional

Es diagnosticada por primera vez durante el embarazo, estando presente en aproximadamente el 5% de los procesos de gestación. Generalmente la paciente con diabetes recobra la normalidad durante la etapa posparto.

Como se mencionó anteriormente, las mujeres con diabetes gestacional son más propensas a sufrir de diabetes tipo 2.

Pie diabético

Seguro que alguna vez te has preguntado qué es el pie diabético, por eso aquí te lo explicamos.

Se conoce como pie diabético a una alteración clínica causada por los niveles elevados de glucosa en sangre, la cual se caracteriza por la disminución de la sensibilidad en el pie y circulación de la sangre. Esto puede causar la aparición de una ulceración en el pie.

Aproximadamente un 15% de los pacientes con diabetes desarrollan algún tipo de úlcera en el pie en toda su vida.

El pie diabético es considerado un pie en riesgo, debido a que es más propenso a padecer diferentes tipos de lesiones.

Se estima que la mitad de las amputaciones de miembros inferiores a nivel mundial son realizadas a pacientes con diabetes, siendo esta enfermedad la causante de la mayor parte de amputaciones no traumáticas en los países desarrollados.

Factor agravante en el pie diabético

Infecciones

El paciente con diabetes es más propenso a las infecciones, debido a que la mayoría están inmunológicamente deprimidos. La infección no es la responsable de las lesiones, pero sí ayuda directamente en la evolución negativa de las mismas una vez que se presentan.

¿Cómo prevenir el pie diabético?

Para prevenir la aparición de un pie diabético es imprescindible controlar los niveles de glucosa en sangre.

Si se es fumador, dejarlo inmediatamente, ya que el tabaco disminuye el flujo sanguíneo a los pies. Además, revisar los pies todos los días, en especial si se sufre de una afección nerviosa o problemas de flujo sanguíneo.